Durante la Época Túrdula la aristocracia dirigente de la ciudad de
Ibolca, actual Porcuna, se refleja en el imponente conjunto escultórico
descubierto en la necrópolis de Cerrillo Blanco, roto en miles de
fragmentos que según sus primeros excavadores fueron ocultados
intencionadamente.
Las esculturas representan animales exentos (toro),
luchas de animales, seres mitológicos (grifos, esfinges, etc.),
personajes de posibles escenas votivas o sacras, escenas de lucha,
guerra o caza actividades propias de la nobleza de este mundo
mediterráneo protohistórico.
Al no conservarse textos de la época,
aunque sabemos por Estrabón que los hubo, se nos escapa el sentido
último de estas representaciones, su mensaje, y los actuales intentos
para explicarlo desde la pseudoantropología arqueológica, no faltos de
contaminaciones presentistas, y desde la copia de tradiciones
mitológicas, distorsionan y alejan la posibilidad de hallar su
explicación.
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Oso apoyado sobre un herma. Obra ibera procedente de Porcuna (Jaén, Andalucía, España).
Esta escultura combina el tema clásico del herma con la figura de un
animal de carácter funerario, característico del mundo ibérico. |
Las
esculturas están realizadas en una calcarenita local, "piedra blanca",
en bulto redondo y alto relieves. Se fechan a comienzos del siglo V a.C,
siendo destruidas unos cien años después. Pese a su estado fragmentario
las esculturas de Cerrillo Blanco son el mayor y más representativo
conjunto escultórico del mundo ibérico, sólo parangonable en calidad a
algunas esculturas de La Alcudia de Ilici/Elche.
Actualmente se hallan
fuera de su contexto y desubicadas en el Museo Provincial de Jaén y se
pretende que sean el centro del futuro Museo de Arte Ibero de Jaén, no
obstante la legitimidad de su futuro patrimonial se halla, como el de
todos los restos expoliados y pese a quien pese, en su vuelta a la...