sábado, 3 de diciembre de 2011

EL CRÓMLECH DE CALÇOENE EN BRASIL

El Crómlech de Calçoene, indicio de antiguos conocimientos arqueoastronómicos (+Video)
El Crómlech de Calçoene, indicio de antiguos conocimientos arqueoastronómicos (+Video)
En Europa occidental vivieron, alrededor del 3000 a.C., algunos pueblos que desarrollaron una cultura particular, llamada megalítica. Las construcciones megalíticas principales son los Crómlech, grandes piedras dispuestas en círculo, no sólo por fines rituales sino también por motivos concernientes al calendario; los Dolmen, o bien urnas funerarias formadas por dos piedras verticales en las cuales se apoya un lastre horizontal; y los Menhir, piedras verticales clavadas en el suelo, cuya probable función era la de rendir culto al sol.
Los más importantes sitios arqueológicos de esta antigua cultura se encuentran en Stonehenge (cuyo monumento, sin embargo, fue modificado alrededor de los años 60 del siglo pasado), en Bretaña, Irlanda, Córcega, Cerdeña, Malta y Portugal, donde se halla el misterioso Crómlech de Almendres.
Hasta ahora se pensaba que monumentos megalíticos de este tipo existían sólo en Europa. Con el hallazgo y cuidadoso análisis, en el 2006, del Crómlech de Calçoene, en el norte de Brasil, cerca al litoral atlántico, puede afirmarse que la cultura megalítica llegó también a América.
Calçoene es un pueblo situado a aproximadamente 20 kilómetros del océano, en el estado de Amapá.
Es una zona muy lluviosa, pues prácticamente llueve todos los días. Durante el día, muchísimos aguaceros se alternan con momentos de viento y de sol.
A unos 20 kilómetros del pueblo se encuentra el Crómlech, que está ubicado en un montículo de aproximadamente 7 metros de altura. Está formado por más o menos treinta piedras de hasta 4 metros de altura, dispuestas en círculo. El diámetro del Crómlech es de alrededor 30 metros. Algunos lastres cayeron o se inclinaron, lo que puede hacer suponer que el monumento es muy antiguo.
Al interior del círculo hay dos rocas muy particulares; una de ellas tiene un hueco un poco más arriba de la mitad de su altura, mientras que la otra está dispuesta diagonalmente. Según el investigador brasilero José Elias Ávila, la piedra perforada tiene la función de mostrar el momento exacto del...
solsticio de invierno, el 22 de diciembre de cada año. La luz del sol, al alba del 22 de diciembre, entra en el foro de la primera piedra y, cayendo en la segunda, no produce sombra, ya que ilumina sólo su parte lateral.
En el subsuelo de los Crómlech hay dos fosas en forma de bota; mientras una tiene 1,3 metros de profundidad, la otra tiene 1,9. Ambas poseen un diámetro de aproximadamente 1,7 metros. Al interior de ellas se hallaron algunos huesos humanos (pero no cráneos) y cerámica, la cual fue datada de alrededor del 1000 d.C.
Entrevisté a la arqueóloga Mariana Petry Cabral, quien hace parte del equipo que estudió el sitio arqueológico.
Según ella, el monumento fue construido más o menos al comienzo de la era Cristiana. ¿Cómo llegó a tal conclusión? La cerámica encontrada en las fosas, al igual que algunos fragmentos de terracota hallados en los cimientos del monumento, harían pensar que éste fue edificado por los autores de la cerámica, la cual es propiamente amazónica (estilo llamado Aristé), pero que difiere de la cerámica Marajoara de la isla de Marajó.


Los constructores del monumento megalítico serían, por consiguiente, indígenas amerindios, descendientes de los pueblos asiáticos que llegaron a América por el estrecho de Bering y de Melanesia y Polinesia hace unos 30 milenios.
Del análisis geográfico del lugar, junto con otras consideraciones de naturaleza histórica y cultural, se puede proponer una teoría alternativa sobre el origen del Crómlech de Calçoene.
Antes que nada, hay que señalar que el Crómlech en cuestión es el único monumento megalítico circular de este tipo en todo el continente americano. Si la tradición megalítica hubiera sido común en los pueblos amerindios, se hubieran encontrado ya otros Crómlech tanto en América septentrional como en meridional. Es verdad que los indígenas suramericanos tienen un conocimiento básico de los eclipses y del solsticio de invierno, pero si la tradición de construir Crómlech hubiera sido típica de un particular pueblo amerindio que vivía en la zona de Calçoene, ¿por qué se perdió esta cultura sucesivamente?
En mi opinión, el Crómlech de Calçoene, que es al mismo tiempo un monumento arqueoastronómico y un mausoleo, es mucho más antiguo.
Hay que considerar atentamente el punto donde está situada la zona de Calçoene: con una latitud norte de 2 grados y 29’, y una longitud oeste de 50 grados y 56’, se encuentra prácticamente frente al Océano Atlántico, justo en la zona de mar donde soplan constantemente los vientos alisios de las Islas Canarias.
Según mi interpretación, es posible que un pequeño grupo de humanos de origen caucásico haya atravesado el océano con embarcaciones improvisadas. Este antiguo viaje transoceánico pudo haber tenido lugar después de una enorme catástrofe, tal vez luego de la inundación de vastísimas tierras adyacentes a las costas continentales europeas y africanas, en el período comprendido entre el 9500 y el 7500 a.C.
Este pequeño grupo de caucásicos (no más de veinte) pudo haberse encontrado aislado luego de devastadores aluviones. Apenas se salvó, con una embarcación improvisada, pudo haber sido impulsado hacia el suroeste por los vientos alisios, llegando a las costas de Calçoene, en un viaje no demasiado largo, de aproximadamente 30 días. Este pequeño grupo de navegantes continuó con la tradición megalítica que era propia de sus tierras ancestrales.
No obstante, el número de estos “megalíticos” era muy bajo, y al no poder dominar a las otras culturas aborígenes ya presentes en el territorio, fue absorbido por éstas.
Quizá algunos “megalíticos” viajaron a lo largo y a lo ancho del continente suramericano, al igual que sus genes, una suposición mía cuya prueba son los ojos verdes y la piel clara (características típicas del grupo humano caucásico), presentes en algunos indígenas amerindios como los Yanomami. Algunos de estos “megalíticos” representaron su Historia y sus tradiciones en algunos pictogramas y petroglifos de Sur América, que son a menudo códigos indescifrables para muchos observadores.
Según esta tesis mía, es posible que en los siglos sucesivos algunos amerindios hayan ocupado la zona del Crómlech, considerándola sagrada y practicando sus tradiciones en las cercanías. De esta manera podría explicarse el origen de la cerámica amazónica hallada en el Crómlech y en las dos fosas situadas justo debajo de él.
Estamos apenas en los inicios del estudio arqueológico de la Amazonía, un área del mundo que hasta hace poco tiempo se consideraba erróneamente poco colonizada por el hombre antes de la llegada de los europeos.
YURI LEVERATTO
Copyright 2009

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Fotos: derechos reservados de Yuri Leveratto

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